El proyecto se compone de diferentes líneas de investigación encabezadas por varios investigadores que estudian en diferentes escalas de la ciudad las dimensiones expuestas: la personal, la social y la urbana.

LA CASA COMO FRONTERA: las dificultades y limitaciones de la vivienda en tiempo de confinamiento.

Maribel Roselló

 

Los datos de la primera ola de la pandemia y el consecuente confinamiento muestran, de manera general, que los barrios más afectados son los que se conforman durante la gran transformación de las periferias urbanas en la segunda mitad del siglo XX. Dibujan la diferencia entre la ciudad acomodada y la popular, se patentiza de manera genérica la fragilidad social. La investigación pretende mostrar de manera concreta como se vivió el confinamiento (y la necesidad de aislamiento de algún miembro de la familia) en los barrios populares más afectados.

LA AÑORANZA DE LA CALLE DE ANTES. La experiencia de ciudad desde el confinamiento en varios tejidos urbanos.

Isabel Castiñeira

 
Las nuevas relaciones que se establecen desde la vivienda en la calle, en los espacios libres y a los tejidos urbanos a través del análisis de sectores censales de máxima incidencia en cuatro situación: – El confinamiento total, establece una nueva relación entre las personas, la casa y la calle. – La salida obligada, las personas que tienen que afrontar salir de casa en un ambiente hostil, principalmente para ir a trabajar. – En las primeros salidas limitadas de horario donde se abren las posibilidades de socialización. – Y el acceso a servicios básicos.

EL HOGAR DESPOSEÍDO. Espacio público y «sensellarisme» en contexto de pandemia.

Marta Serra Permanyer

 

A pesar de que los colectivos en situación de sintecho que duermen a la intemperie no sufrieron una incidencia alta en el contagio de la covid-19 (a causa de la baja transmisión en los espacios abiertos), las restricciones del uso del espacio público y de los equipamientos durante el primer confinamiento provocaron que la realidad de este colectivo se viera fuertemente vulnerada. El supuesto aislamiento y el estar fuera del sistema productivo podía suponer, de entrada, una ventaja en la hora de fomentar una privacidad por carencia de contacto social, pero por el contrario, la acentuación de este aislamiento rompió buena parte de los vínculos a los recursos de servicios sociales, unos vínculos frágiles, de los cuales depende la satisfacción de sus necesidades básicas. Por qué se dio esta rotura y que implicó? Cómo afectó el primer confinamiento y sus regulaciones a este colectivo? Desde la experiencia de las personas que pernoctaron al raso durante el confinamiento domiciliario, la investigación pretende identificar por qué el fenómeno del «sensellarisme» ha resultado una realidad frágil durante la pandemia y qué papel ha jugado el espacio público y, especialmente, la calle.

ESPACIOS DE ASISTENCIA COLECTIVA

 
 

Se quiere estudiar aquellos equipamientos públicos o privados que ofrecen asistencia y recursos en colectivos específicos mediante una estructura organizacional y espacial que condiciona y regula los hábitos de sus personas usuarias. A pesar de que con propósitos de naturaleza muy diversa (ya sea en el acompañamiento de las curas o la reinserción social) esta institucionalización implica la modificación de la conducta de las personas que lo habitan debido al alto grado de regulaciones (médicas o de seguridad) y jerarquías en el uso de las prácticas y de los espacios. Por ejemplo: residencias, hospitales, escuelas, prisiones, CIEs, albergues de asistencia social. Por lo tanto, nos preguntamos, ¿cómo la pandemia -a nivel de incidencia y confinamiento- alteró estos tipos de espacios y como afectó la experiencia diaria de las personas implicadas con su uso y gestión? ¿Qué papel jugó el espacio de estos centros en la hora de adaptarse y responder a un cambio repentino e inesperado? ¿Qué espacios se crearon de nuevo a propósito de la pandemia y que sucedió con ellos?

 

Fotografia Diari Ara

ESPACIOS DE LA INFANCIA

Sandra Bestraten

 

Se quiere recoger las voces de un grupo de edad a menudo invisibilizado y poder así completar la imagen de una Barcelona frágil con las experiencias de la pandemia desde la infancia. En este sentido, se quiere exponer como este colectivo ha vivido la situación y de qué manera la condición de infancia ha supuesto una perspectiva particular de los acontecimientos provocados por el confinamiento y la incidencia de la COVID19. Por otro lado, una mirada complementaria, se enmarca dentro de una reflexión más amplia hacia diferentes espacios colectivos de la ciudad de Barcelona. En este sentido, el análisis de las escuelas es de los únicos espacios que, durante el primer estado de alarma, permaneció cerrado y, por lo tanto, la investigación se centraría en entender el cambio de ubicación del espacio escuela y su nueva vuelta.

 

Fotografia del Diari Ara

MUSEOS

Pedro Azara

 
Contrariamente a lo que la imagen proclama, el COVID ha suscitado una reacción positiva, y no un grito de alerta, en muchos de los museos de Barcelona. Salvo contadas excepciones. éstos son de titularidad pública (municipal, autonómica, nacional por vía de la Diputación). Así como las fundaciones privadas, cuyo presupuesto se nutre de las entradas, alquiler de salas, y de los beneficios de los servicios complementarios -un caso excepcional, sin embargo, es Caixaforum cuyo presupuesto se basa en las aportaciones regulares y permanentes del banco asociado a dicha fundación-, se han encontrado con las cajas vacías, llevando al cierre parcial y a ERTES del personal, los museos municipales han seguido recibiendo aportaciones públicas -aunque habiendo tenido que prescindir de ciertos servicios externalizados, por el cierre, la falta de visitantes, sobre todo extranjeros, los contratos temporales de los trabajadores que brindan esos servicios: limpieza, vigilancia, atención, etc., se han visto severamente afectados-, por lo que la programación de exposiciones temporales y las exposiciones permanentes han podido seguir tal como estaban previstos. Eso no es óbice para que se haya dado una reflexión sobre la función del museo y su inserción en la comunidad, la ciudad y el territorio, tratando de sacar provecho de la situación pandémica, a fin de replantear qué sentido tiene un museo, qué servicios cumple, qué beneficios aporta, a quién va dirigido, y en qué se diferencia el conocimiento y el disfrute que brinda con otros medios de conocimiento y de enriquecimiento sensorial e intelectual. De esta manera, lejos de una cultura de la queja, que sería sensatamente lo esperable, la pandemia permite revisar el papel del museo de manera nueva, enriquecedora y esperanzadora.

ESPACIOS COMERCIALES

Tiziano Schürch

 
Visibilizar y representar la situación de los espacios comerciales y de restauración de Barcelona durante la pandemia. Poner énfasis en la obligación de cerrar y las posibilidades de reapertura posterior, el impacto que tiene sobre la calle, dependencia del turismo, apoyo mutuo y la fragilidad tanto de los negocios en si como de las personas que se ocupan. También recoger las vivencias de personas que han estado de cara en el público y que por lo tanto han tenido unas experiencias vinculadas al miedo, al peligro y al riesgo de exposición al virus en sí.

DEAMBULAR PARA LA BÚSQUEDA DE UNA NUEVA CIUDAD

Marina Povedano

 

Durante el período de confinamiento total de la población, la pandemia permitió apreciar el medio urbano desde otras sensibilidades. Sentidos antes apaciguados en los ciudadanos se agudizaron para disfrutar percibiendo olores, sonidos, texturas diferentes en las calles. La salida a la calle se convirtió en una búsqueda de lo diferente, de aquello que el hogar no podía aportar. El medio urbano dejó de ser un medio de transición o paso, para pasar a ser el objeto de nuestra observación. Esta investigación pretende, a través de diversas experiencias personales, registrar y comprender en qué medida la ciudad fue vivida, por unos meses, como objeto de observación y como espacio de creatividad en el reencuentro con nuestros sentidos.

PAISAJES PRESIONADOS

Kathrin Golda

 

Punto de partida de mi contribución a la investigación es el proyecto Paisajes de presión (Golda-Pongratz, Kathrin, Landscapes of Pressure, 2014) que parte de la convicción de que las políticas de estructuración territorial responden principalmente a la lógica de la economía global y en consecuencia convierten cualquier territorio metropolitano en objeto de especulación. La imposición de determinados proyectos en el discurso urbano y en el imaginario de políticos y ciudadanos (en forma de promesa para unos y de amenaza para otros), y su inscripción en el mapa están sometiendo estos espacios periféricos, periurbanos o aún libres a presión y han modificado definitivamente su significado. Mi parte del proyecto “Barcelona Ciutat Fràgil” pondrá la lupa sobre algunos de estos territorios frágiles frente a las distintas presiones que durante la pandemia han incluso aumentado, a pesar de que también ha crecido una consciencia de la importancia de los espacios abiertos y comunes.

ESPACIOS ESCÉNICOS

Antoni Ramon, Iván Alcázar i Ricard Gratacós

 
Una reunión de cuerpos presentes, esto son las artes escénicas. Durante el primer confinamiento el mundo de la escena entra en crisis. En la ciudad, las calles y plazas se vacían, y balcones y azoteas se convierten en espacios escénicos. Los teatros buscan nuevas maneras de comunicar la obra teatral con el público. Las casas acontecen escenarios. Explorar el espacio y el tiempo, las formas y los rituales de las artes escénicas durante el confinamiento y las repercusiones de las sucesivas medidas tomadas en los espacios escénicos para enfrentar la pandemia es el objetivo central de nuestra investigación.